Errores de madre primeriza

Por muchos consejos que hayas oído, libros que te hayas leído, la ayuda de la madre, de la suegra y hasta del espíritu santo, nadie te va a librar de cometer errores de madre primeriza y lo mejor es que no pasa nada. La mayoría de ellos te servirán para aprender más acerca de tu bebé y es el proceso que debéis seguir en esta nueva aventura de conoceros.

Por suerte la naturaleza es muy sabia. Haz caso a tu instinto y al sentido común que la mayoría de las veces te llevará por el camino más correcto conforme a la situación. Por suerte, los errores de madre primeriza están más que contemplados.

Errores de madre primeriza más frecuentes

Pulcritud. No te obsesiones con la limpieza de tu bebé. Vivimos en una sociedad demasiado aséptica. Limpio no siempre es sinónimo de sano. Por supuesto tener a nuestros bebés limpios y con una buena higiene es fundamental, pero aquí estamos hablando de llevarlo al extremo, a la obsesión. Durante sus primeras semanas, los bebés no se manchan tanto como para que haya que bañarlo a cada rato, la mayoría de las veces pasarle una esponjita mojada será suficiente. Recuerda usar un jabón adecuado para recién nacido (aunque con agua es suficiente las primeras veces) y utilizar dos esponjas (una para sus partes íntimas y otra para el resto del cuerpo).

Esterilización. Uno de los frecuentes errores de madre primeriza es la obsesión por esterilizar todo hasta que el bebé cumpla un añito. A menudo suele ocurrir con el primero, ya con el segundo bebé hemos aprendido que no hace falta. No confundamos, es importante que sus cosas estén limpias, pero también lo es que pueda estar en contacto con bacterias para que el mismo pueda desarrollar sus propias defensas, siempre que no se ponga en riesgo su salud. Con los bebés prematuros debemos ser un poco más cautos y extremar la precaución en su primer mes de vida.

¿Y si tiene frío? Si, es difícil saber a ciencia cierta si nuestro hijo tiene frío o calor. A menudo estamos con la obsesión de abrigarlo demasiado para que instantes después se lo quitemos. Es cierto que los bebés en sus primeras semanas de vida tienden a tener frío. Con una temperatura de 20-22 en vuestro hogar, el bebé puede llevar sin problemas un body y un pelele hasta los pies.

Si el bebé tiene frío sus manos estarán frías, en cambio si tiene calor lo podremos comprobar mirando el cuello y la cabeza. Pero descuida, los bebés están hechos para sobrevivir a prueba de madres primerizas.

Cambiar de pecho. En cada toma lo primero que sale es el agua y lo último la grasa que es lo que más alimenta. Por eso es tan importante esperar a que se vacíe un pecho antes de cambiar al otro. El pecho con leche estará duro mientras que el vacío se presentará blandito.
Silencio todo el mundo. Como si se tratara de un atraco jeje. Este es otro de los errores de madre primeriza. Si es de día no sólo no es necesario mantener la casa en silencio absoluto, sino que no es conveniente. Los reflejos de la luz y el ruido (moderado obvio) hacen que el bebé se habitúe a la hora del día en la que estamos. Si le mantenemos en silencio todo el tiempo que duerme, el bebé se sobresaltará cada vez que algo inusual (para él) ocurra.

¿Y el padre? Si, sabemos que para muchas cosas el bebé está mejor con su madre que con su padre, pero no por ello debemos no involucrar la figura del padre en el cuidado del bebé. El también es un elemento importante. Si tu eres novata y puedes aprender, el también podrá hacerlo con fuerza de voluntad y cariño. Confía en él.

Llorar. Si un niño llora es que le pasa algo. Sea que tiene hambre, pañal mojado o que simplemente quiere a su mamá con él. Por eso es tan importante no dejarle llorar. Es un flaco favor el que le estamos haciendo. Los bebés necesitan ambientes seguros, alguien que le de seguridad y le consuele. ¿Has probado a portearlo?

Lo que diga la abuela…no siempre va a misa. Por supuesto los consejos de una madre son siempre bienvenidos, pero no por ello tiene que ser compartidos. Asistimos a un cambio generacional, con sus ventajas e inconvenientes. Nuestras madres tienen que ser capaces de entender que no siempre se siguen haciendo las cosas iguales y que sobretodo somos nosotras las que tenemos la última palabra. Suena duro lo sé, pero en ellas está el que lo entiendan o no. Hay abuelas que incluso creen saber más que los propios médicos y eso no puede ser. Recuerda. Tu tienes la última palabra, aunque se trate de errores de madre primeriza; sigue tu instinto.

Es bastante lógico que tengamos algo de temor a que cualquier persona pueda tocar a nuestro bebé, especialmente las personas enfermas. Es bastante normal. Ocurre tanto en primerizas como las que no lo son. Usa tu sentido común y no te cortes a la hora de establecer quién puede tocar a tu bebé.

Corte de pelo. Muchas mamás piensan que es mejor raparle la cabeza al bebé con la idea que crezca el pelo más fuerte. Lo cierto es que no por esta práctica el pelo se vuelve fuerte, de hecho crece exactamente igual y lo único que podemos lograr con esto es que nuestro hijo pierda temperatura corporal por la cabeza.

Eres humana. Es un hecho. No tengas miedo a no hacer las cosas bien a la primera y a equivocarte. Acabas de pasar una etapa de embarazo, seguida de un parto y eso supone un torbellino de emociones a la vez que un cansancio físico y mental. Nadie va a pensar que no eres una buena madre, y si lo hacen, allá ellos. Admite que no eres superwoman en estos momentos, que estas cansada y que te agobia la inexperiencia. Seguro que podrán echarte una mano y mostrando tus sentimientos podrán entender mejor cómo te encuentras.

¡Palabra de madre!

 

Para padres primerizos

Categorías: Bebés,Crianza