Una talla más de zapatos

Con el embarazo los cambios en nuestro cuerpo son notables en el mejor de los casos y exagerados o evidentes en el resto. Todo tiende a ir a más y los pies no son una excepción. Seguro que muchas de nosotras hemos oído aquello de los zapatos ya no me entran y parece que tengo una talla más de zapatos.

La cuestión es saber si esto se debe a algo temporal debido por ejemplo a la hinchazón como consecuencia de un edema que se sufre en el embarazo o si realmente tengo una talla más de zapatos para siempre.

La hinchazón en nuestros pies como hemos comentado se debe a la acumulación de líquido en los tejidos, provocando un edema. Este en principio no es nada serio y siguiendo algunos consejos puede moderarse (difícil es que desaparezca) durante el embarazo. Si bien, si notas un repentino aumento de la hinchazón de un día para otro, es aconsejable que vayas a tu médico para que valore tu caso personalmente. Lo normal será que te tome la tensión y si ésta es correcta te vayas a casa.

Para tranquilizar diremos que es raro que nos quedemos con una talla más de zapatos de por vida, (de la misma manera que puede reducirse. Si, si lo que lees…) ya que esto les ocurre a uno de cada 6 mujeres embarazadas.

Una talla más de zapatos durante el embarazo

La retención de líquidos es sólo una parte del problema. Durante el embarazo, una hormona conocida con el nombre de relaxina alcanza sus niveles máximos. Su misión entre otras es la de relajar los ligamentos de las articulaciones donde se encuentra la pelvis de cara al momento del parto (para conseguir una mayor movilidad y flexibilidad) Por tanto, cuanto más se separan las caderas, más lo hacen los pies.

¿Entonces lo pies crecen? No exactamente. Lo que ocurre es que los huesecillos que conforman nuestro pie junto con sus ligamentos no son tan fuertes como antes, están más relajados y por tanto más grandes y menos firmes.

Cuando notes este cambio en tus pies, lo aconsejable es que te decantes por usar una talla más de zapatos y no recurrir a tu calzado anterior. No es bueno para el pie (ni en el embarazo ni nunca…) que éste esté apretado ya que puede causar deformidades, dolores constantes y otras molestias tales como callos o juanetes.

Una talla más de zapatos después del embarazo

Perfecto, asumimos que nuestra situación de una talla más de zapatos se dará en el embarazo. Ahora la cuestión es saber qué pasará cuando el bebé ya esté en el mundo exterior y hayan pasado unos días.

Según diversos estudios se ha observado que existe un porcentaje de mujeres a los que los pies se les ha modificado tras el parto. No sólo en tamaño sino también en la forma de los mismos. Por ejemplo la altura del arco de la planta del pie o modificación del mismo variando, 4mm de reducción y 10mmm de aumento en los casos más extremos (la media se establece entre 2 y 4 mm). Ahora la duda que puedas tener recae en saber si esta modificación provocará problemas en el futuro. Pues como en casi todo depende: si la modificación de la altura del arco es notable, es posible que provoque variaciones en los huesos y los músculos que le rodean como consecuencia de un reparto diferente del peso. Muchos profesionales aconsejan caminar descalza tanto como se pueda y por supuesto consultar a un profesional médico (casi siempre un fisioterapeuta) que será quien mejor te aconseje.

Ahora es momento de disfrutar y no de sufrir por los cambios que está sufriendo nuestro cuerpo. Cada día que pasa es un día menos en la cuenta atrás para conocer a tu bebé. Eso sí que es un verdadero cambio.

¡Palabra de madre!

Para leer más de este tema, pincha este link

Categorías: Embarazo